abril 19, 2014

Nombre aquí, nombre allá... (Reseña: Todos los nombres)


Todos los nombres - José Saramago
302 páginas | Punto de lectura
★★★☆
Don José es un solitario, humilde y meticuloso empleado del gobierno en una oficina de estadísticas en la Conservaduría General de Registro Civil. Para lidiar con el tedio de cada día elige un inocente pasatiempo y comienza a recolectar periódicos y revistas, noticias e imágenes de ricos y famosos.
Por las manos de Don José pasan los certificados de nacimiento, divorcio, casamiento y defunción mecánicamente, como si las vidas fueran barajada por alguna casualidad inefable traducida en catálogos y filas de expedientes donde día a día ve pasar todos los nombres.
Un día cuando se da cuenta de las lagunas y contradicciones de la vida de esos personajes públicos, decide solucionarlos mediante un poco de fantasía, inventando un nuevo registro con eventos tomados de los libros de su trabajo violando las normas de la Conservaduría. Ello lo llevará a protagonizar aventuras de las que nunca se habría creído capaz, como hacerse pasar por investigador del Registro Civil para comenzar una búsqueda desesperada en torno a una mujer desconocida con la cual se obsesiona.
Jamás me había animado a leer algo de José Saramago y cuando Punto de lectura me ofreció la oportunidad, elegí el libro sin pensarlo dos veces. La sinopsis sonaba interesante y ya era tiempo de probar algo fuera de mi zona de confort. A veces arriesgarnos es la respuesta.

La novela nos la cuenta don José, quien es el único personaje al que Saramago entrega un nombre en la historia. Él es un trabajador del gobierno, es escribiente en la Conservaduría General de Registro Civil. Entre los pocos empleados del lugar llevan el registro de todos los nacimientos y defunciones que suceden en el lugar. Los archivos donde guardan toda esa información son enormes y, a pesar de los años, la tecnología nunca llega al lugar; todo queda en papel y tinta. 

La vida de don José es siempre la misma, está llena de monotonía. Es como ver todo en color gris: monocromático. Para sobrellevar un poco la sensación diaria de dèjá vu, se inventa un pasatiempo que consiste en llevar una clase "memoria" sobre personajes famosos con artículos de periódicos, revistas y lo que se vaya encontrando. Cuando ya no tiene más por agregar a sus archivos personales, decide dar un paso extra y ampliar su investigación con los registros de la Conservaduría, ¡cosa que va contra todas las reglas!

Así, don José inicia una nueva rutina: sus noches tranquilas y sin incidentes se ven transformadas por sus pesquizas a los archivos de la Conservaduría, aprovechando que su casa tiene una puerta que conecta directamente con ese edificio. Va y toma, uno a uno, los registros de las personas famosas a quienes ya no sabía qué agregar. Pero una carpeta traspapelada lo llevará a vivir una aventura. Nunca quiso conocer la vida de las personas "ordinarias", hasta que cayó en sus manos el archivo perdido de una mujer desconocida.

Dicen que la curiosidad mató al gato. En este caso, la curiosidad pudo más que don José y poco a poco se obsesiona con esa mujer. Ahora buscará a toda costa conocer los detalles de su vida. Todo mientras intenta mantener su estándar de calidad en el trabajo y continúa con su investigación sobre los famosos en los registros oficiales. Un par de mentiras por aquí, una credencial falsificada por acá, y a don José sólo le queda rezar para que nadie sospeche ni descubra lo que hace. ¿Será que alguien sospecha desde mucho antes de que todo esto comenzara? ¿Lo descubrirán al final?

La historia me gustó mucho, y no tiene que ver con la odisea de don José, sino con el cambio del personaje, su evolución dentro de la novela. Don José se va descubriendo a sí mismo conforme avanza en su aventura. ¿De qué otra forma si no es en la soledad donde realmente nos conocemos a nosotros mismos? ¿Quizás cuando cambiamos nuestras rutinas y nos atrevemos a hacer las cosas de manera diferente?

Una advertencia para los que vayan a leer el libro (y sobre todo porque la mayoría de los que vagamos por la blogósfera no estamos acostumbrados): el estilo de Saramago es, quizás, demasiado particular. Es muy denso (en todo el amplio sentido de la palabra). El autor se pasa por el arco del triunfo las reglas gramaticales y escribe de una forma a la que me gusta nombrar "estilo chorizo" (por lo largo, ya ven); puede llevarse varias páginas seguidas sin poner un punto y aparte, todo lo divide con comas y mayúsculas, incluidos los diálogos entre personajes. Por eso es un tanto confuso y difícil de leer al inicio, pero una vez que comienzas, te acostumbras al estilo y te será imposible dejar de leerlo.

Una novela que no recomendaría a quienes apenas se inician en el mundo de la lectura, pero sí a quien lleve acá más tiempo. Una historia entretenida, aunque a ratos se torna muy lenta por su extensa (y digo *extensa*) descripción, pero con un final que seguramente encantará a muchos.

Definitivamente me quedo con el autor y buscaré más de sus obras para seguir probando. No se gana si no se arriesga, ya saben. ¿Alguien ya ha leído antes a Saramago? Me encantaría escuchar cómo les resulta su estilo. 

Muchas gracias a Punto de lectura por el ejemplar.
Goodreads | Book Depository

4 comentarios:

  1. ¡Muy buena reseña! Concuerdo respecto al estilo del autor, con El hombre duplicado pasa lo mismo, y me encantó :3

    Gracias por compartir tu lectura, yo tampoco dudaré en repetir.

    Saludos ^_^

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    Respuestas
    1. ¡Gracias! :D Es un estilo diferente al que estamos acostumbrados, eso es todo. De repente intentaba leerlo de corrido pero por la puntuación me confundía y regresaba de nuevo a intentar separar los diálogos de descripciones y otras cosas, jaja.
      Yo creo que me iré a leer El hombre duplicado, me llamó la atención la sinopsis. :)
      Gracias por pasarte, linda, ¡un abrazo!

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  2. Pues aunque digas que es denso, me llama bastante, actualmente estoy leyendo Ensayo sobre la ceguera, del mismo autor y me encanta; si describe la misma evolución, estoy segura de que es genial.

    Un beso!

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    Respuestas
    1. Es denso, pero no pesado. Se te va en un abrir y cerrar de ojos una vez que te acostumbras al estilo particular de Saramago. Fíjate que siempre he querido leer ese libro, pero por unas u otras no lo consigo. Creo que ya es hora. :3
      ¡Saludos, A!

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